Área de análisis ii.
Herencias y sucesiones
Pocas cosas desgastan tanto como una herencia enquistada. Antes de romper la familia —o el bolsillo— conviene saber con precisión qué le corresponde.
Qué estudiamos
- a.Su posición sucesoria: qué le atribuyen la ley y el testamento, y si su legítima está respetada.
- b.La partición: opciones cuando un coheredero bloquea, no contesta o usa en exclusiva un bien común.
- c.Desheredaciones e impugnaciones: si la causa alegada se sostiene y qué recorrido real tiene discutirla.
- d.El inventario y las valoraciones: bienes omitidos, donaciones en vida computables y deudas del caudal.
Casos que vemos a menudo
- Un hermano vive en el piso de los padres fallecidos y no firma la partición ni paga renta.
- Testamento otorgado en los últimos meses de vida que deja fuera a hijos de un primer matrimonio.
- Cuentas bancarias vaciadas “en vida” por quien tenía firma autorizada.
- Herencias con más deudas que bienes: aceptar, repudiar o aceptar a beneficio de inventario.
Plazos y prueba: lo decisivo
En materia sucesoria conviven plazos muy dispares —algunas acciones duran años; otras, como ciertas impugnaciones, se agotan enseguida— y el reloj no siempre arranca cuando uno cree. Reúna certificado de defunción, últimas voluntades, testamento y extractos: con eso ya podemos dibujar el tablero. El informe le dirá qué piezas puede mover y cuáles le conviene mover.
Los plazos citados son orientaciones generales, no un cómputo aplicable a su caso: ese cálculo exacto forma parte del análisis.
¿Su caso encaja aquí?
Cuéntenoslo sin compromiso, o encargue directamente el informe de viabilidad: honorarios cerrados y entrega en cinco días hábiles.
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